Por Tamara Idrobo
TW: @tamy_idrobo

Las personas vivimos en realidades diferentes y cada realidad es un universo único como únicas somos las personas.

Cómo se definen cada una de nuestras realidades depende de innumerables factores. Solo en nuestro interior sabemos de qué se componen desde de todo lo que hemos vivido, experimentado y atravesado para llegar a construirnos como las personas que somos.

La llegada de las redes sociales y el acceso masivo a las mismas nos han permitido no solo socializar de forma digital, sino también, nos abrieron una puerta para que a través de una pantalla podamos contar al mundo quiénes somos, describiendo si no casi todo, sí varios fragmentos de nuestras realidades.

Las personas a través de estos años hemos empezado a integrar el uso de las redes sociales en nuestra vida cotidiana, mejor dicho, a hacerlas parte de nuestras vidas a diario. Seguramente cada persona tiene una red social de preferencia y la usa también para diferentes propósitos. Y lo que sí tienen en común todas las redes sociales es que por medio de ellas nos informamos, conocemos e interactuamos con otras realidades que no son nuestras.

Mucha gente se informa por medio de las redes sociales y ahí también se disputan relatos que, desde nuestros propios discursos, quienes estamos luchando por sociedades más justas y equitativas construimos desde nuestras narrativas y opiniones.

Las redes sociales para mí son herramientas de trabajo y de espacios para no solo socializar, sino también para que a través de las interacciones que tengo, poder construir debates, promover aprendizajes, reflexiones, análisis y así, contribuir con ideas y opiniones a la creación de diferentes relatos desde la realidad que me construye como la activista feminista que soy.

A partir de esos intercambios en redes sociales como Twitter que es donde yo estoy activamente, busco disputar relatos, narrativas y conceptos para que ojalá algún día ser feminista no sea el sinónimo de tener que vivir con un sinfín de estigmas.

Cada persona decide cómo presentarse e interactuar en sus redes sociales. Desde siempre yo opté en Twitter por mostrar lo que soy, cómo pienso y presentar desde mi feminismo las luchas que defiendo y de las que soy parte. Y es desde ahí que he podido enlazarme no solo con la realidad que se vive en varias partes del mundo, sino también -y lo más importante- llegar a relacionarme con muchas personas que con el pasar del tiempo se han transformado en amistades entrañables que han aportado también a mi tránsito de vida dentro y fuera de Twitter.

Estoy consciente de que lo que contamos y compartimos en redes sociales es lo que también somos. Sin embargo, creo que desde nuestras emociones y las
reacciones que nos generan las interacciones que tenemos, es que logramos mantener el equilibrio entre las realidades digitales que leemos y las realidades personales tenemos.

Es imperante que en tiempos de mundos, universos y realidades virtuales que existen paralelamente, sepamos con claridad definir, señalar y confrontar las violencias que se dan en las redes sociales y que buscan destruir la honra de una persona, el posicionamiento de información falsa y los ataques infames llenos de odio, agresión y violencia que la jauría de trolls, bots o cuentas falsas buscan a través de un persistente y sistemático ciberacoso, violentar a quien piensa diferente.

Son estos ataques que buscan llegar a posicionarse desde la realidad virtual, en la realidad que tenemos en nuestras vidas fuera de las redes sociales. Esta violencia digital busca afectar nuestras emociones con el fin de afectar nuestras percepciones y reacciones frente a ciertos acontecimientos, distorsionando una realidad que nada tiene que ver con la realidad que nos rodea y en la que vivimos.

En resumidas cuentas, las redes sociales son una herramienta que puede aportarnos mucho, pero al mismo tiempo, pueden llegar a violentar emocionalmente a personas que sufren de ataques cibernéticos y de violencia digital.

Desde mi feminismo, no puedo no mencionar mi experiencia de recibir ataques de hordas de trolls que como objetivo tienen atacarnos violentamente a las mujeres mediante la difamación. Nos atacan en nuestro aspecto físico, la ropa que usamos y menosprecian nuestras opiniones catalogándolas como inferiores, porque para el machismo que está presente en redes sociales las mujeres seguimos siendo inferiores.

Las arremetidas hacia mujeres suelen tener un elemento en común: están cargadas de lenguaje de desprecio y ataque a quienes nos presentamos como disruptivas de ese molde que exige que las mujeres cumplamos ciertos comportamientos, forma de pensar y de expresarnos. Es por esto y más que yo desde mis redes, me celebro y celebro a todas las mujeres que continuamente estamos desafiando moldes y conceptos, aunque por hacerlo terminamos siendo el objetivo de ataques de quienes pretenden eliminar nuestras presencias, pulverizar nuestras opiniones y silenciarnos a través de atacar nuestra imagen.

Y es por esto por lo que yo creo que es indispensable que las mujeres no callemos, pese a que nos toque seguir resistiendo ataques en redes sociales que buscan devastarnos.
Es imperante que las mujeres persistamos en la disputa de nuestros relatos y que no cedamos espacios ni dentro ni fuera de las redes sociales como parte de nuestra lucha constante por deconstruir los sistemas, conceptos y realidades que nos violentan.

A la final, las mujeres en las redes sociales también tenemos que defender nuestra realidad, aunque las personas que nos lean nunca las conozcan ni las comprendan.

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